Cuando la Juventud abre sus alas al Estudio

Sí hay algo que define a los habitantes de los Estados Unidos, es el buscar dónde residenciarse cuando comienzan su vida universitaria. Un lugar dentro o cercano del campus para dar sus primeros pasos de autonomía, convivencia y guía de construcción de la personalidad y futuro.

Nuestra cultura no es diferente a la de ellos, al menos en ese aspecto. El sueño de estudio profesional de cada hijo es un período de formación integral, porque va de la instrucción académica al aprendizaje de la convivencia, la cohabitar y la formación del carácter, además de habilidades propias del hogar.

Por ello, los padres a la par de costear o ayudar en el pago de la colegiatura y de los gastos derivados del inicio de carrera y de estar alejados del hogar, sea en la misma ciudad o en otra o hasta en otro país, como padres al fin, indagan y se asesoran para aconsejar o pagar como un inicio, el dónde se quedarán sus hijos. Los padres modernos buscan en las páginas web y se apersonan a verificar, es ese el proceso natural actual que buenos resultados ha dado.

Pues una buena habitación para estudiantes es aquella que no sólo le ofrezca cercanía al centro de estudio y/o trabajo de medio tiempo que consiga. Es también un lugar que aunque tengan independencia, les mantenga bajo reglas disciplinarias y de moral ciudadana que los aleje de la anarquía. Les recordamos que el ojo vigilante de los padres está más allá de su campo visual, cuando hay amor y valores.

En dichas residencias se consiguen conserjes que asesoran y vigilan el buen funcionamiento de los equipos básicos y de adelanto tecnológico, a saber: baños, camas, servicio eléctrico, mantenimiento de techos, paredes, ventanas y jardines, además de la señal telefónica y de WiFi. Esa persona es también alguien que sabe compenetrarse con respeto mutuo, con los estudiantes.

El compartir con uno o más compañeros hace que las rentas sean menos y las cargas de trabajo, limpieza y organización que todos debemos ofrecer como buenos ciudadanos para con nuestros iguales, se hacen más ligeros. A veces dichas compañías son parejas de enamorados que comienzan así no sólo una etapa universitaria, sino de madurez afectiva en un ambiente que podrá ser de alquiler, pero que es el primer paso a lo propio.

Un espacio bien preparado

En las residencias destinadas a albergar temporalmente a los futuros profesionales existe compromiso, estudios de factibilidad por parte de los arrendadores y disciplina organizativa. Porque una habitación para estudiantes debe ofrecer no sólo lo que las comodidades modernas e implícitas a una mensualidad convenida atraen. Es un espacio pensado para aportar un ambiente idóneo para el desarrollo intelectual y académico, en los que el estudiante puede conseguir la quietud para aprender para los exámenes, desarrollar con elementos físicos sus exposiciones -como maquetas a escala- o realizar presentaciones con fotos, audio o video, según sea el caso.

Porque las residencias estudiantiles son parte indirecta pero fundamental para las universidades, existiendo entre ellas compromiso de apoyarles para que los estudiantes se sientan a gusto y estén óptimos para el conductismo y constructivismo propio del nivel académico al cual se han entregado con ahínco.

Podemos concluir que es trabajo entonces de las residencias ofrecer la mejor calidad y buena voluntad que es avalada por las universidades y las mejores páginas web, para que los padres analicen en el compás de sus posibilidades y ofrezcan a sus hijos un menú de opciones que les haga sentir parte integral de la decisión, una que está enlazada directamente con su deseo de estudiar aunque esté más allá de su actual zona de confort, porque pronto descubrirá que dicha zona de confort está también en una buena habitación para estudiantes.

Autor entrada: Juan Perita

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